lunes, 11 de enero de 2021

Marzo 23 del 2020.

Resulta irónico como la mayor parte de este blog habla del amor de pareja, otro tanto de la angustia de conocer las respuestas a la vida "adulta" y ahora que lo leo y vuelo a re-leer, llego siempre a la misma conclusión: No se nada de las relaciones, mucho menos de ser "adulto", ni de la vida en general.

A decir verdad si alguien me hubiese hablado de la realidad en la que el mundo vive hoy en día hace diez años (suponiendo que hubiese entendido, SIC) no lo hubiese creído y es que a decir verdad, desde Marzo del año pasado la vida nos cambio a todos (tiempo CDMx). Yo creo que realmente muy pocas personas podían vislumbrar lo que venía, la rutina de aburrimiento, la falta de contacto humano, salir a caminar por las calles, el sudor entre la gente cuando sales a bailar, la putería en los gimnasios / baños / saunas / puteros, todo eso parece pertenecer a otra realidad ya. 

La realidad económica mundial es muy desalentadora, le tomara años al capitalismo volver al mundo como lo conocíamos, tal vez nos deje una memoria de fragilidad social. Vivimos por el consumo, es nuestra razón de ser, servir, mover bienes y servicios a nivel mundial. Todas las empresas y horas de trabajo freelance para millones de personas se han visto sepultadas, a ciencia cierta jamás sabremos el alcance de los daños a tantos niveles, millones de muertes... y mejor me detengo aquí, no se trata de generar angustia y mas incertidumbre. 


Mi punto es que el mundo es un lugar extraño ahora, es lo que es. El otro día leía en twitter a alguien que escribió "Se viene una ola de puteria post pandemia" y siendo sinceros se de muchos lugares en los que la putería jamás se detuvo. Fui a lugares obscuros, lugares peligrosos, la angustia y la enajenación son lideres ahí. Tal vez esos lugares jamás salgan de mi, uno no puede ir por la vida jugándole al vergas y salir ileso. La última etapa del mundo anterior fue muy dura, estaba roto (¿estoy?) estaba enojado, muy enojado, PERO sobre todo estaba DECEPCIONADO. En el camino de volver a configurar mi realidad esta la tarea de resignificar cosas, volver a definir prioridades pero sobre eso tener ganas de seguir. 

En el camino andamos, teníamos ganas de vivirlo todo, estábamos ansiosos, nos lastimamos. Ahora que nos vemos cansados, el chiste esta en querer seguir intentando, callar todas esa voces y esperar lo mejor. Aprendí a ser paciente conmigo mismo, a ser amable conmigo mismo. No sé cuando se acabe esta vida, a veces desearía que fuera ya...